¿Cómo desarrollar la resiliencia en el trabajo?

¿Tienes problemas para lidiar con situaciones difíciles en el ámbito laboral? ¿Ante la primera señal de cambio en el trabajo sucumbes al estrés? Si las respuestas son afirmativas, entonces debes trabajar para cultivar tu capacidad de resiliencia.

El ambiente profesional no está exento de situaciones adversas y una vez que estas se presentan es necesario afrontarlas. De lo contrario, nos arriesgamos a padecer altos niveles de ansiedad, baja productividad y enfrentar conflictos laborales.

Ser resiliente no solo es esencial para sobreponernos a los desafíos del entorno profesional, sino también para evitar que estos conflictos se trasladen al ámbito personal. En este artículo te proporcionamos algunas claves para desarrollar resiliencia.

¿Qué es la resiliencia y cómo aplicarla en el ámbito laboral?

La resiliencia es la capacidad que tiene una persona para doblegarse a situaciones adversas y luego volver a un estado de equilibrio. Desarrollar esta habilidad es clave para gestionar las emociones de manera adecuada y cuidar nuestra salud mental.

En el entorno laboral, la resiliencia hace referencia a la capacidad del trabajador para adaptarse a los cambios y superar dificultades tales como tensión, conflictos o la sobrecarga de trabajo.

Características esenciales de la resiliencia 

beneficios de la resiliencia

Ser resiliente implica poseer cualidades que se aplican tanto en un entorno personal como profesional. Pero, ¿cuáles son exactamente las características de una persona resiliente?

A continuación, enlistamos las principales propiedades de la resiliencia. Estas son señales que te ayudarán a saber si eres una persona resiliente y si no, pueden darte una idea de cómo serlo.

Autocontrol

Uno de los principales rasgos de la resiliencia es el autocontrol. Esta característica hace referencia al grado en que las personas sienten que tienen el poder de lo que ocurre en sus vidas.

Las personas suelen atribuir diversas situaciones de su vida a sus propias decisiones, a Dios, el destino u otras personas. Si bien es cierto que algunas circunstancias están fuera de nuestro control, también lo es que en otros acontecimientos podemos intervenir para tener dominio.

Una persona resiliente está consciente del poder que tiene para tomar decisiones que pueden ayudarle a afrontar cada situación.

Conexiones interpersonales sólidas 

Conectar con el entorno social es uno de los pilares fundamentales de la resiliencia. El contacto con otras personas ayuda a reducir la ansiedad y la depresión, algo determinante para regular las emociones y desarrollar una mayor empatía.

Cuando hay que enfrentarse a un problema es importante contar con personas que puedan ofrecerte apoyo.

Tolerancia a la frustración y a la incertidumbre

Una de las principales fuentes de tensión y estrés es el deseo de querer controlar todo lo que nos rodea, porque solemos detestar la incertidumbre.

Una forma de ganar seguridad en nosotros mismos y vivir con menos tensión laboral es, precisamente, aprendiendo a lidiar con la incertidumbre para que nos cause el menor malestar posible.

Capacidad de adaptación

Otra característica importante de la resiliencia es la capacidad de adaptación. Esto se refiere a la realización de ajustes físicos, emocionales y mentales para adaptarse al cambio.

Los ajustes pueden ser en tu comportamiento, percepción o creencias. Cuanto más eficaz sea tu capacidad de adaptación al cambio, más sano y resistente serás ante las transiciones.

Estrategias para desarrollar la resiliencia laboral

resiliencia en el trabajo

Cultivar una actitud resiliente es posible prestando atención a nuestras reacciones a cambios y situaciones de estrés. Por eso, hoy te traemos cuatro estrategias para desarrollar tu resiliencia en el trabajo.

1.    No te tomes el rechazo personal

Intenta ver que los rechazos no son ataques hacia ti y aprende algo de cada rechazo o error cometido. Utiliza los desafíos para aprender y cultivar nuevas habilidades y escoge reaccionar bien ante los obstáculos que se te presentan.

Es 100% seguro que, en algún punto u otro, cometerás errores. Por eso, es clave aprender de estos y utilizarlos para tu crecimiento profesional.

2.    Cultiva una buena relación con tus compañeros

Así como es importante mantener un buen clima laboral para aumentar la productividad, también es necesario mantener una buena relación con tus colegas. Pasarás gran parte de tu día con ellos, por lo que es clave crear una cultura de cooperación.

No solo les ayudará a pasar mejor el día, sino que también podrán apoyarse en el otro cuando se presenten retos y obstáculos

Además, construir confianza con tu equipo ayudará también a mantener las cosas en perspectiva y no caer en pánico ante las malas situaciones.

3.    Aprende a manejar el estrés

Identifica los pensamientos negativos que te generen estrés y detenlos cada vez que surjan. Además, identifica las fuentes de estrés y, de ser posible, minimízalas

Practicar el pensamiento positivo ante las situaciones de estrés te ayudará a cultivar la resiliencia y a ver las situaciones difíciles como oportunidades de crecimiento.

Afrontar la adversidad con humor ayuda a reducir el estrés y la tensión. Aprende a reírte de la adversidad y sacar una broma de las situaciones complejas. 

La risa es tu mejor aliada porque te ayuda a mantenerte optimista y, sobre todo, te permite enfocarte en los aspectos positivos de cualquier circunstancia.

Si bien la resiliencia es un tema de desarrollo individual, puedes buscar apoyo de manera colectiva. En U-ERRE fomentamos el desarrollo de la resiliencia mediante la adopción de un pensamiento multiplicativo para anticipar las respuestas a los cambios que se viven hoy en día y que impactarán de manera significativa en tu futuro.

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